Ellos, que lo saben todo.
Juanita te mira y te entiende.
Juanita no necesita que le digas nada. Nada de nada.
Como Andrés, te abraza tan fuerte que puede convertirte en gelatina.
Te vas a colar entre sus brazos.
Andrés y Juanita saben que son diferentes.
Pero dicen, como Ana, que es porque aman más.
Ana te va a cantar con todas las cuerdas vocales,
Y vas a sentir que te desviste con la voz. Aunque no sea un Do perfecto ni un Re entonado.
Ana, Juanita y Andrés van a regalarte un sin fin de respuestas.
Esas que buscas en libros y no podés encontrar.
Entre nubes y pasto, Gastón les va a gritar “El que no se escondió, se embroma”.
Así vas a darte cuenta que el único que se embromó fuiste vos.
Juanita, Ana, Andrés y Gastón, saben que tu mundo no tiene lugar para el suyo.
Porque el de ellos está lleno de colores y canciones. Lleno de arte y palabras sinceras.
Aunque busquen integrarse, lo encuentren, y estén interactuando con los que son tan grises,
Saben, en su transparente interior, que son superiores por su incondicional manera de ser.
Juanita te mira y te dice: “Te amo, aunque no te conozca, porque jugás conmigo”.
Andrés te comparte sus galletitas explicándote: “Hay suficientes para los dos”.
Ana te canta lo que más le gusta: “Soy como un tren que atraviesa las tempestades, camino al Sol”.
Y Gastón te lo va a pedir cien veces: “Dejá el reloj. Acariciame acá” |