CON P

Puedo pedirte pruebas. Pero prefiero pedirte paz
Podemos permitirnos palabras primitivas, puras, para purgar palabras pasadas, peligrosas. Punzantes.
Puedo pedirte problemas. Pero prefiero pedirte parquedad.
Podemos permitirnos palabras pequeñas, plenas, para purgar palabras pesadas,
podridas. Penosas.
Prefiero pensarte primero, para poder prometerte posteriores pasiones.
Pisando pretextos previos, pobres; podemos predecirnos perfectos poemas,
para plasmar predilectos placeres.
Paciente principio, para perseverar, página por página,
palpitando próximos pendientes…

 

VOLVER